viernes, 16 de octubre de 2015

Lisboa (y 4): transportes

Lo que me ha llamado la atención en Lisboa es la cantidad de opciones de transporte que tiene. Quizá no tantos para los lisboetas pero sí para los turistas que pueden utilizar cualquier tipo de transporte. Puedes escoger entre: taxi, autobús, tren, metro, tranvía, autobús turístico, citytuk y transbordador (para pasar al otro lado del estuario). También hay dos tranvías turísticos: uno de color rojo y otro verde, pero no sé muy bien cómo funcionan. E l tren, obviamente, no es para moverse dentro de la ciudad. He podido probar: taxi, metro y tranvía.
Otra de las cosas que me gustan es que tanto el metro, como el tranvía o el transbordador y creo que el autobús (esto habría que confirmar) funcionan con el mismo billete. Lo consigues en las estaciones de metro. Obtienes el primer billete al comprar uno o más viajes, de los que cada uno costaba 1,40 €. La primera vez te cuesta 0,50 € más caro que corresponde al pago del billete físico que es en cartón, tiene un chip y es recargable. Aunque los tranvías se pueden pagar en metálico, os recomiendo cargar la tarjeta en la estación de metro y pagar con ella ya que si pagáis en metálico, os cuesta más caro y con tarjeta 1,40 €/viaje. ¿No creéis que merece la pena? Lo que no tengo claro es si los tranvías turísticos también se puede utilizar la tarjeta.

Los taxis y autobuses tienen carril propio por lo que van mucho más rápido que tú en coche. Y a los tranvías, a veces los he visto ir rapidísimo, aunque el tranvía que cogimos para ir al Castillo de San Jorge iba más bien despacio. Supongo que cuesta arriba es difícil correr.
El taxi es una buena opción si sois 4 personas. Ir desde la Plaza del Comercio hasta la Torre de Belém nos costó 6,45€ a toda velocidad, en tranvía nos habría costado 5,60€ los cuatro y, seguramente, habríamos tardado más por las paradas. Los taxis, habitualmente, tienen la parte superior de color menta.

Tranvías y autobús turístico en la Plaza del Comercio.

Un tren.

El CityTuk. Alguno daba hasta miedo, bajando a toda velocidad por las cuestas.

Un tranvía turístico.

Y luego están los especiales. Además del elevador de Santa Justa, que ya os he mostrado, está el ascensor o elevador da Gloria que es un funicular de 1885, el elevador do Lavra de 1884 y el elevador da Bica de 1892.
Aquí el elevador Da Gloria, que se puede coger junto a la Plaza de Restauradores.

Las unidades de metro no son especialmente modernas. Me suelo fijar muchos en las estaciones de metro porque me gusta mucho que tengan personalidad. No me agradan las estaciones sosas y anodinas, que no tienen nada que las identifique y en las que tienes que mirar el nombre de la estación para saber dónde estás. Lisboa tiene estaciones con personalidad y estaciones sooosas.
Hay cuatro líneas que se identifican con 4 colores: amarillo, rojo, azul y verde. He cogido desde Campo Pequeño hasta Restauradores por las líneas azul y amarillo. También he cogido desde Olaias hasta Baixa Chiado por las líneas roja, verde y azul.
Me quedé con ganas de bajar en la de Picoas, porque desde el coche vi que la salida se parecía a las del metro de París: una filigrana en metal que pone ”METROPOLITANO”.
La estación de Campo Pequeño está decorada con dibujos en piedra (tipo taracea) y esculturas de mujeres.


La de Restauradores, con dibujos que representan ciudades del mundo: Madrid, París, Londres, Nueva York,…


Pero sin lugar a dudas, la que más me gustó de todas fue la de Olaias: una estación colorida, muy amplia y espaciosa, donde el techo estaba a unos 10 metros de altura.



Más información:
http://www.disfrutalisboa.com/elevador
http://www.disfrutalisboa.com/transporte
http://www.lisboa.es/transporte/
http://www.voyalisboa.com/transporte-publico-lisboa/
http://www.voyalisboa.com/guia-transporte-publico-lisboa/

miércoles, 14 de octubre de 2015

Lisboa (3)

Cogemos por fin un tranvía, el 12, en la Plaza Figueira para subir al Castillo de San Jorge.


Es bonito por dentro, con partes de madera.

El trayecto es bastante empinado.

El conductor alegremente y de viva voz nos indica que hemos llegado al destino.

Contemplar las vistas de los tejados del barrio de Alfama desde los miradores… Disfruta reconociendo los edificios que has conocido a ras de calle. El monasterio de San Vicente da Fora en lo alto.

O la Iglesia de San Esteban. Al fondo la otra orilla del estuario del Río Tejo.

La Iglesia de Santa Luzia con sus bonitos azulejos de color azul.

La entrada al Castillo de San Jorge. Desde este Castillo podrás ver todos los tejados de Lisboa porque si recorres sus murallas puedes ver toda la ciudad.

La Plaza del Comercio.

El Puente 25 de Abril.

El Convento del Carmo y el Elevador de Santa Justa.

La Estación Central, el Teatro de Doña María II, la Plaza de los Restauradores,…

Ambientación para el Castillo: algún cañón,…

Hay pavos reales. Aquí una hembra con su cría.

Vistas de los muros del Castillo.


El Convento y la Iglesia de Nuestra Señora de la Gracia.

Y después de salir del Castillo, pasear por las callejuelas que se encuentran junto a él.


Y doy por terminada mi visita a Lisboa, aunque tengo un post complementario que subiré el próximo día.

lunes, 12 de octubre de 2015

Lisboa (2)

Hoy repetimos parte del trayecto de ayer pero de día. Los mismos edificios, los mismos lugares cambian muchísimo según la luz que reciben. Así las fotos de un mismo sitio son muy diferentes con día nublado, con el sol de la mañana, de noche,… Además, de noche y de día, no son las mismas cosas las que llaman tu atención.

Escultura homenaje al escritor portugués Fernando Pessoa (13/6/1888-30/11/1935) a la salida de la estación de metro Baixa Chiado. Puedes sentarte a su lado para charlar…

Una curiosa escúter con sidecar y su simpático conductor y acompañantes.

El puente del elevador de Santa Justa.

Divulgación cultural ¿una biblioteca ambulante?

El elevador de Santa Justa, Monumento Nacional de 1902. Como os comenté, está en obras y eso afea un poco las fotos. Suele haber cola para subir, así que podéis intentar bajar por el otro lado en lugar de subir. El precio es el mismo (subida/bajada, aunque en realidad permiten 2 viajes, y subir al mirador) pero no suele haber cola, además el ascensor no permite ver el exterior mientras sube o baja. En esta ocasión eran 5 €.

La Plaza de Pedro IV con sus puestos de flores y, al fondo, el Teatro de Doña María II.

La Casa Portuguesa do pastel de bacalhau que ayer estaba cerrada, tiene toques de decoración con aire steampunk.

El Arco da Rua Augusta desde la Plaza del Comercio.

En el centro de la Plaza del Comercio. El elefantito está al otro lado.

Ayer se veían las luces, hoy apenas se ve la costa.

El Puente del 25 de Abril.

El Castillo de San Jorge desde la Plaza del Comercio.

Después de valorarlo, aunque se puede ir en tranvía, decidimos coger un taxi desde la Plaza del Comercio hasta la Torre de Belém.
El Puente del 25 de Abril a nuestro paso. La vía del tren a nuestra izquierda.

Réplica del avión del primer vuelo trasatlántico portugués en el parque de Belém.

La Torre de Belém, del s. XVI, ejemplo representativo de la arquitectura manuelina.


El monumento a los descubridores, Padrão dos descubrimientos, de 1960 en recuerdo del 5º centenario de la muerte de Enrique “el Navegante”.

El mundo con las gestas marítimas y las antiguas colonias portuguesas.

Un lugar oficial para colocar los “candados del amor”. Ojalá fuera garantía de que el amor durará para siempre.

Un puesto super-coqueto para comprar yogur helado.

El Monasterio de los Jerónimos, del s. XVI.


Ya en otra zona, la Plaza de Toros.

Un avión sobrevuela la ciudad.

El Acueducto das aguas livres desde el coche.

Y si podéis cenar algún día en algún restaurante con fados acompañado de un vino verde, no os decepcionará. Nosotros lo hicimos en el Caldo Verde donde dos cantantes de fados se iban turnando dejando intervalos de descanso entre ellos. Cuando cantaban, bajaban las luces y se hacía el silencio. El bacalao no es el mejor que he comido pero...

En el próximo post subiremos al Castillo de San Jorge.