jueves, 9 de julio de 2015

El declive de las barracas


No era el mejor momento del día para las barracas (*) en las fiestas del pueblo ya que las ferias se llenan por la noche pero… quizá sea un aviso de lo que parece que les espera a las ferias de los pueblos. Cada vez hay menos feriantes dispuestos a buscarse la vida recorriendo las fiestas de pueblo en pueblo, tanto los que se dedican a las atracciones como los que se dedican a los puestos. Supongo que es una vida demasiado dura.
Este año, ni siquiera ha habido tómbola. Yo nunca he sido forofa de las tómbolas porque siempre he creído que el premio no compensaba el gasto. Si había mucha suerte, en el mejor de los casos, el premio era mayor que el valor gastado pero… ¿hacía falta? ¿lo querías? ¿te gustaba? La mayoría de las veces la respuesta era NO pero te había tocado en la tómbola ¡menuda suerte!
Recuerdo que cuando era niña, a mi padre le tocó un cuchillo eléctrico. Cuando lo trajo a casa nos hizo mucha ilusión. En teoría servía para cortar con facilidad productos congelados. La primera vez que lo utilizamos no conseguimos cortar con él y nunca más se volvió a utilizar. Estuvo guardado en un armario hasta que en alguna limpieza se tiró.
La gente tampoco tiene las ganas que tenía antes de ir a las ferias a montarse en artefactos mecánicos que le metían adrenalina en vena. Ahora pueden irse de vacaciones a un parque de atracciones. Además, “¡Sale carísimo cada vez que te montas!” se oye cada año, mientras que en los parques de atracciones modernos, por un precio fijo te montas en lo que quieras (o en lo que te dé tiempo mientras esperas las colas). Si se hace la cuenta, quizá sea más caro… o quizá no.
Lo que me parece que queda claro es que los hábitos están cambiando. ¿Qué pasará dentro de diez años?

(*) Según Wikipedia:
Las barracas, en la provincia de Burgos y el País Vasco: atracciones mecánicas de ferias ambulantes.

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